Se sabía de antemano que había muchas ganas de fútbol. Se sabía que la Champions siempre es algo especial, diferente. Se sabía que la intención de este Real Madrid es ir a por todas esta temporada. Se sabía que este equipo ha juntado a muchos de los mejores jugadores del mundo y que tiene una plantilla compensada en la que hay muchos onces titulares. Se sabía que todos sueñan con esa ansiada final en el Bernabéu… Así que no era complicado imaginar el resto. Con cuatro caras nuevas respeto al partido del pasado sábado ante el Espanyol (Pepe, Drenthe, Cristiano y Raúl), los madridistas saltaron al césped del Letzigrund Stadion con la primera puesta, calentando motores para quemar rueda a su debido tiempo. Porque este equipo no tiene prisa, ni nervios. Y además volvió a demostrar que el fútbol de toque que tanto le gusta a Pellegrini, y al madridismo, está calando hondo en la plantilla.
TRES GOLES PARA ABRIR BOCA
Es justo decir que el Zúrich salió fuerte en los minutos iniciales, dispuesto a plantarle cara a un rival que en teoría era superior y que lo fue también en la práctica. Pero la primera internada fue para los suizos. Magairaz cuelga al segundo palo un corner que toca Stahel y Tihinen remata de tacón para que Casillas atrape sin mucha dificultad (8’). Mientras, el Real Madrid seguía cambiando de marchas lentamente, sin apresurarse. Cristiano subía la banda, Raúl se adentraba desde el centro, Higuaín lo intentaba por la derecha… pero la defensa suiza conseguía contener como podía las internadas madridistas. Así que llegó el momento de acelerar y Cristiano Ronaldo colaba al fondo de las mallas una falta ejecutada desde la frontal que voló por encima de la barrera y pasó como un misil al lado de Leoni, que no pudo hacer nada para detener el potente disparo del portugués (27’). Y entonces comenzó otro partido.
Este Real Madrid ha aprendido a sufrir y a luchar y eso suele tener recompensa. Sobrios en defensa (mención especial al regreso de Pepe) y fluidos en el centro del campo, los blancos empezaron a tocar y tocar al mismo ritmo que cansaban a su rival. Apenas cinco minutos después del cañonazo de Cristiano llegaba el segundo. Higuaín se adentra en el área, chuta en semifallo y Raúl, que siempre anda por ahí, la empuja con la izquierda para poner el 0-2 en el electrónico y sumar su gol número 65 en Champions (33’). Los hombres de Pellegrini ya eran dueños del balón y del partido, pero querían más. Cumplido el 45’, mismos protagonistas con la misma efectividad. Pared del Raúl con el argentino, que la coge de cara, se da un autopase y rompe a Rocha para batir a Leoni y redondear el marcador. 0-3 y a vestuarios.
VICTORIA SUFRIDA EN LA RENAUDACIÓN
A pesar del resultado no se amedrentó la grada (la curva sur no cesó de animar durante todo el encuentro) y tampoco lo hizo el Zúrich. Los suizos saltaron al césped con las mismas ganas pero con los dientes (y los pies) mucho más afilados. Las faltas se sucedían una y otra vez sobre los madridistas, tónica general durante todo el encuentro. Y llegó la peor noticia del partido cuando en un balón dividido Xabi Alonso se lesionaba en la pierna derecha y tenía que dejar su puesto a Gago (59’). Mientras, el Zúrich intentaba el primer mordisco en las botas de Koch. Pero no llegaría ahí el gol, sino en una jugada con polémica incluida. Vonlanthen se adentra en el área, Casillas sale a por el esférico y el delantero se tira engañando al colegiado. Penalti y amarilla. Ejecutó y marcó Margairaz (62’).
Se envalentonó el Zúrich y pilló desprevenido al Real Madrid, que aún se recuperaba de la injusticia. Vonlanthen enviaba al primer palo un corner que Aegerter cabeceaba en boca de gol recortando peligrosamente distancias (64'). Así que los blancos se echaron agua en la cara y quisieron dar un puñetazo encima de la mesa. Al final fueron dos. El primero lo dio el mismo protagonista que abrió el marcador. Y con el mismo estilo. Falta perpendicular de Cristiano Ronaldo desde 30 metros con Leoni en el punto de mira. El portero suizo quiso despejar la embestida de puños y terminó por meter el balón al fondo de las mallas (88’). Cumplido el 90’, y sólo ante el guardameta local, Guti remataba el partido con una vaselina que cerró el magnífico estreno de los madridistas en la Champions. Una parada menos para llegar al Bernabéu.
TRES GOLES PARA ABRIR BOCA
Es justo decir que el Zúrich salió fuerte en los minutos iniciales, dispuesto a plantarle cara a un rival que en teoría era superior y que lo fue también en la práctica. Pero la primera internada fue para los suizos. Magairaz cuelga al segundo palo un corner que toca Stahel y Tihinen remata de tacón para que Casillas atrape sin mucha dificultad (8’). Mientras, el Real Madrid seguía cambiando de marchas lentamente, sin apresurarse. Cristiano subía la banda, Raúl se adentraba desde el centro, Higuaín lo intentaba por la derecha… pero la defensa suiza conseguía contener como podía las internadas madridistas. Así que llegó el momento de acelerar y Cristiano Ronaldo colaba al fondo de las mallas una falta ejecutada desde la frontal que voló por encima de la barrera y pasó como un misil al lado de Leoni, que no pudo hacer nada para detener el potente disparo del portugués (27’). Y entonces comenzó otro partido.
Este Real Madrid ha aprendido a sufrir y a luchar y eso suele tener recompensa. Sobrios en defensa (mención especial al regreso de Pepe) y fluidos en el centro del campo, los blancos empezaron a tocar y tocar al mismo ritmo que cansaban a su rival. Apenas cinco minutos después del cañonazo de Cristiano llegaba el segundo. Higuaín se adentra en el área, chuta en semifallo y Raúl, que siempre anda por ahí, la empuja con la izquierda para poner el 0-2 en el electrónico y sumar su gol número 65 en Champions (33’). Los hombres de Pellegrini ya eran dueños del balón y del partido, pero querían más. Cumplido el 45’, mismos protagonistas con la misma efectividad. Pared del Raúl con el argentino, que la coge de cara, se da un autopase y rompe a Rocha para batir a Leoni y redondear el marcador. 0-3 y a vestuarios.
VICTORIA SUFRIDA EN LA RENAUDACIÓN
A pesar del resultado no se amedrentó la grada (la curva sur no cesó de animar durante todo el encuentro) y tampoco lo hizo el Zúrich. Los suizos saltaron al césped con las mismas ganas pero con los dientes (y los pies) mucho más afilados. Las faltas se sucedían una y otra vez sobre los madridistas, tónica general durante todo el encuentro. Y llegó la peor noticia del partido cuando en un balón dividido Xabi Alonso se lesionaba en la pierna derecha y tenía que dejar su puesto a Gago (59’). Mientras, el Zúrich intentaba el primer mordisco en las botas de Koch. Pero no llegaría ahí el gol, sino en una jugada con polémica incluida. Vonlanthen se adentra en el área, Casillas sale a por el esférico y el delantero se tira engañando al colegiado. Penalti y amarilla. Ejecutó y marcó Margairaz (62’).
Se envalentonó el Zúrich y pilló desprevenido al Real Madrid, que aún se recuperaba de la injusticia. Vonlanthen enviaba al primer palo un corner que Aegerter cabeceaba en boca de gol recortando peligrosamente distancias (64'). Así que los blancos se echaron agua en la cara y quisieron dar un puñetazo encima de la mesa. Al final fueron dos. El primero lo dio el mismo protagonista que abrió el marcador. Y con el mismo estilo. Falta perpendicular de Cristiano Ronaldo desde 30 metros con Leoni en el punto de mira. El portero suizo quiso despejar la embestida de puños y terminó por meter el balón al fondo de las mallas (88’). Cumplido el 90’, y sólo ante el guardameta local, Guti remataba el partido con una vaselina que cerró el magnífico estreno de los madridistas en la Champions. Una parada menos para llegar al Bernabéu.
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